Tengo una adicción, un par de vicios y malos pensamientos. Tengo un foco séptico de inspiración que no puedo drenar, quiero vomitar palabras. Pudiera quizá, sudar mi mente.
Oso, vuelve a hablarme, dime que hacer, que sentir, porque hoy no me conozco mucho y me quiero peor. Andaré divagando entre rumores de hojas y bocas, es una transpersonalización de intenciones que no saben ni comenzar ni terminar.
Te he desatendido, por distraerme con númenes de color piel, de ventanas pronunciadas y salidas sin señalización. Fui yo, la que rompió el vidrio esmerilado, fui yo, la que te destrozó el diafragma descontrolado.
She gonna let it out, she gonna let it in, she gonna let it out. Whenever I want.
En medio de la mundana vida, entre la tierra y el asfalto, solo pude ver bien como las luces rojas, verdes y amarillas, anaranjadas y marrones me iluminaban el alma, para tramar un plan malévolo, entre el buen karma y mi mala intención.
Soy yo, el Diablo. Soy yo, el fruto de la discordia y la tentación, soy el alma vieja que se esconde bajo las uñas, las escamas que se arrancan con la mirada. Una paciencia descontrolada y un poco de corazón, toca, toca, toca. Es la guitarra de madera mejor hecha para la situación.
Believe no more, I dont need understanding.
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